“Imbolc”, la fiesta de la luz

Después de los meses fríos y oscuros que hemos vivido, por fin podemos observar en el cielo un poco de luz. A principios de febrero, los celtas celebraban Imbolc, una de sus festividades más desconocida, pero de gran importancia. Simbolizaba el fin de la época oscura, que empezaba con Samhain el 1 de noviembre.

Imbolc

No me pueden gustar más estas celebraciones paganas que giran en torno a los ciclos de la tierra. Que cambian y se repiten, como las estaciones. Periodos de sombra y de luz, de siembra y cosecha.

En esta alegre fiesta de la fertilidad, donde tiene mucha importancia la mujer, todos se preparaban para la llegada de la primavera. Era el momento de hacer germinar las semillas que se encontraban en el interior de la tierra, de la madre. Aparecían los primeros frutos y empezaban a nacer los animales.

Imbolc

Se ordeñaban las ovejas y las más pequeñas comenzaban su periodo de lactancia. Por eso uno de los hitos más significativos era la bendición de los rebaños. Se les hacía pasar a través del fuego de las hogueras, rociados con agua purificada. Los celtas consideraban que así podían evitar las epidemias entre animales y humanos. Estos animales tenían gran importancia para los granjeros porque la lana, la leche y los productos lácteos, son elementos importantes de su economía.

Imbolc

En esta fiesta de purificación y luz, los días empezaban a ser cada vez más largos. Además, se realizaban ritos para favorecer la siembra, el clima y las buenas cosechas en nombre de la diosa Brigit. Mujer sabia por excelencia, patrona del fuego, del hogar, de los poetas y artesanos. Se la relaciona con la enseñanza, la curación y la adivinación, pero sobre todo con el fuego, la luz y el sol. Era considerada la más importante diosa triple de los celtas, porque representaba las tres etapas cronológicas de la mujer: la joven virgen, la madre amorosa y la mujer sabia.

Imbolc

Algunos historiadores, relacionan a Brigit con la diosa Dana, que es la madre de los dioses irlandeses. Diosa de la fertilidad, cuyo nombre significa “Agua del Cielo”. Dana está etimológicamente conectado con el río Danubio, (el segundo más largo de Europa) que proviene del hidrónimo indoeuropeo “danu” y significa agua que corre.

Me cuenta un amigo irlandés que hoy en día en muchos lugares de Irlanda se sigue celebrando esta bonita festividad, con grandes hogueras y haciendo “La cruz de Brigit”. Una forma geométrica con un cuadrado en el centro y cuatro extremos sueltos, que se fabrica de manera artesanal con mimbre. Simboliza la rueda solar y se coloca en la puerta de entrada del hogar para protegerlo e iluminarlo con su luz.

El 2 de febrero, además de mi cumpleaños, el calendario marca la mitad del invierno, La Candelaria y el Día de la Marmota. Será por eso que me gusta tanto dormir, las velas y el fuego…

El caso es que Las Candelas, fueron instauradas por el cristianismo y Brigit se convirtió en Santa Brígida. El Papa Gelasio, transformó la fiesta de la fertilidad en la purificación de la Virgen y las hogueras en una procesión de velas que simbolizaban la luz de Cristo. Hoy en día, en muchos lugares de Latinoamérica, las Navidades terminan en esta fecha, quitando el niño del nacimiento, cambiándole la camisa y llevándole a misa. Después lo guardan y comen tamales para celebrarlo.

En EE.UU. y Canadá, los granjeros utilizan el 2 de febrero, para predecir el final del invierno, basado en el comportamiento de la marmota, que sale de hibernar en esta fecha. Según la creencia, si al salir de su madriguera, no ve su sombra por ser un día nublado, dejará la madriguera y el invierno terminará pronto. Pero si el animal ve su sombra, por ser un día soleado, se meterá de nuevo en su madriguera y el invierno durará seis semanas más. Espero que no nos quedemos “atrapados en el tiempo” como Bill Murray en su película El Día de la Marmota, porque aquí los días se empiezan a repetir y ya tenemos ganas de salir de la madriguera…

Pero este año Phil, la marmota más popular de Pensilvania, ha pronosticado seis semanas más de invierno. A cambio, apuesto a que tendremos, después de tanta nieve, una primavera más florida y hermosa que otros años.

Parece que lo peor ya ha pasado. Es tiempo de que germinen las semillas y los nuevos proyectos que hemos estado gestando, vean la luz. Y mientras tanto, ya están empezando a florecer los almendros y las mimosas…

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