La semana pasada estuve en el estreno de “También esto pasará” y sentí lo mismo que cuando leí la novela de Milena Busquets, hace unos años. El recuerdo evocador que transmiten los lugares y las personas cercanas, sobre todo cuando ya no están. Esos espacios donde pasamos de la niñez a la adolescencia y a la madurez, sin saber muy bien cómo hemos llegado hasta allí ni si queremos quedarnos, al menos de la misma manera. Ese mundo de los adultos que nos rodea, y cuando somos pequeños no entendemos, con sus luces y sombras, que a veces nos ilumina y otras nos ensombrece, unas nos arropa y otras nos quita la ropa, dejándonos tiritando de frío. Los complicados vínculos paternofiliales, por exceso o por defecto, en los que a veces sobran los silencios y otras faltan las palabras.

“También esto pasará” es una novela inspirada en el duelo de su autora, tras la muerte de su madre, Esther Tusquets, escritora y editora de éxito. Pero también es una historia sobre las relaciones humanas y las conexiones entre personas. Esa generación hedonista que, como la protagonista, “vive con ligereza”, para huir de la soledad y la tristeza, buscando en la amistad, el placer y el sexo, el antídoto contra el dolor.

No era fácil adaptar esta novela al cine, porque no es un relato con mucha trama y abundan los pensamientos y reflexiones, narrados en primera persona. Pero María Ripoll, directora y guionista de la película (junto a Olga Iglesias), han respetado la esencia del texto, insertando algunos párrafos literarios en el guión.
La fotografía de Joan Bordera y la deliciosa banda sonora de María Rodés derrochan nostalgia, vida y belleza. Transmiten a la perfección esa mágica luz de Cadaqués tan especial, que aparece como un personaje más, por cada esquina, en cada callejón y en cada roca.
Por su parte, Susi Sánchez y Marina Salas bordan los papeles de madre e hija, respectivamente. La conexión que existe sin estar, en la distancia y el recuerdo de esta intimista oda a la maternidad imperfecta.

Diez años después de la publicación de la novela, Milena Busquets nos cuenta en su último libro “La dulce existencia” sus sentimientos durante el rodaje de la película. Un viaje inconsciente al paraíso de la felicidad, antes de la conciencia de la pérdida. “Me quiero quedar aquí -confiesa- Y que todo vuelva a empezar”.
De aquella risa loca queda el eco del último verano compartido. El recuerdo y la dicha de haberlo vivido y el grito ahogado bajo un mar, aparentemente en calma…
















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