Osvaldo Gonzalez, terapeuta, comenta en su perfil que el otro día en una librería del centro de Madrid se topó con un libro ilustrado que le frenó en seco: “Mamá está muerta, pero la vamos a curar”, de Jana Leo.

Leer el libro le llevó a una reflexión:
“Creo que nunca va a ser suficiente todo lo que los hombres podamos reflexionar o cuestionarnos acerca de nuestras propias violencias y de cuánto somos responsables. Es muy cómodo pensar y decir: “Yo no soy violento”, “Yo no soy así”. Es facilísimo desentenderse, colgarse la medalla de “hombre bueno” y mirar hacia otro lado.
Es urgente que asumamos nuestra responsabilidad frente a esta masacre que sostenemos entre todos. Solo este fin de semana, un guardia civil ha asesinado a su esposa y a su hijo para luego suicidarse…
Y la pregunta no es si tú serías capaz de golpear o matar a una mujer. La pregunta es otra: ¿Qué haces cuándo una mujer no quiere lo que tú quieres? ¿Qué haces cuando te contradice, te deja, te frustra, te desea menos, te pone límites o deja de girar alrededor de ti?
Estas reflexiones no existirían sin este archivo demoledor que pone nombre y rostro a 132 mujeres asesinadas en la Comunidad de Madrid entre 1999 y 2021 por hombres que juraban amarlas.
Quienes cometieron estos crímenes y nosotros, estamos en el mismo grupo. Todos fuimos criados en una cultura machista que nos enseñó que nuestra vida vale más que la de una mujer. Que nuestros deseos y necesidades siempre van a ser más importantes que los de ellas. Puede que tú y yo no hayamos golpeado nunca a una mujer. Pero ejercemos otros tipos de violencias menos explícitas, pero que alientan y legitiman los fenicios que vemos a diario en España”.
Hombres que hablan de masculinidad tóxica
De masculinad tóxica también habló Javier Bardem la semana pasada en el Festival de Cine de Cannes. Durante la rueda de prensa de la última película de Sorogoyen, “El ser querido”, el actor habló de la educación machista que sigue permitiendo a los hombres en general y a los políticos en particular seguir agrediendo, matando, provocando conflictos y guerras: “Sí, tenemos que hablar de ello. Y creo que estamos hablando de ello porque ahora somos más conscientes, afortunadamente. Hace 20 años era algo a lo que nadie prestaba atención como problema. Y creo que esta película habla de eso. Y es bueno que en esta película haya tres personas que le digan que no a Esteban. Las tres son mujeres”.
Es importante que los hombres hablen de ello, no solo las mujeres. Porque su discurso puede conectar con otros hombres que no entienden o no quieren comprender nuestro dolor, frustración y necesidad de avance. Para evolucionar como sociedad tenemos que hacerlo juntos. No podemos seguir educando en el machismo o imitando comportamientos tóxicos en el cine, las pantallas o la vida real.
Sí, mamá está muerta. Estuvo muerta una vez, pero entre todos la vamos a curar. Y la responsabilidad social irá transformando la aceptación de la tragedia en acción colectiva, con la ayuda de todos.
















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