La semana pasada tuvo lugar la ceremonia de los Premios Goya 2026 en la ciudad de Barcelona. Una gala en la que hubo varias películas protagonistas, no sólo por los premios que obtuvieron, también por la visibilidad de diversos temas sociales.
Una de las triunfadoras de la noche fue Los Domingos que se llevó el Goya a Mejor Película, Mejor Actriz Protagonista para Patricia López Arnaiz y Mejor Guión y Dirección para Alauda Ruiz de Azúa. La directora ha declarado que la película surgió de un caso real y de su propio interés en buscar respuestas: ¿Qué le puede llevar a una chica de 17 años a querer vivir en un convento y convertirse en monja de clausura, dentro de la sociedad actual?
En mi opinión, la película no trata sobre encontrar a Dios o poner de moda la religión católica, como algunos afirman. Va más allá. Es un ejercicio de tolerancia, que genera debate sobre las distintas posturas que puede generar la elección de una adolescente y su decisión de futuro. ¿Por qué busca refugio en un convento? ¿De qué huye? ¿Cuáles son los motivos que tienen unos para apoyarla y otros para no hacerlo? ¿Es una cuestión de amor? ¿De comodidad? ¿De creencias personales? Mucha preguntas que encuentran respuesta en respetar las opiniones de los demás, aunque no sean como las nuestras o no compartan la verdad absoluta que cada uno defiende.

Sirat, la película de Oliver Laxe que para muchos merecía haber ganado el Goya a Mejor Película, se llevó los premios técnicos y artísticos como el Goya a Mejor Fotografía, Mejor Dirección de Arte, Mejor Música Original, Mejor Montaje, Mejor Dirección de Producción y Mejor Sonido, la primera vez que se premia a tres mujeres en esta categoría.
Un viaje hacía lo desconocido, la incomodidad y la muerte. Pero también un escenario que muestra otras realidades, culturas, religiones y creencias, que invitan a la tolerancia.

Sorda, la ópera prima de Eva Libertad, obtuvo el Goya a Mejor Dirección Novel. Su hermana Miriam Garlo se llevó el premio a Mejor Actriz Revelación, tras decir unas palabras: “Sin límites ni fronteras ningún ser humano es invisible. Ninguna persona sorda es muda. Tenemos una identidad y una voz propia, pero no siempre es oral. Viva el cine accesible”.
El Goya a Mejor Actor de Reparto fue para su pareja en la ficción, Álvaro Cervantes que dijo: “Me han hecho entender que la empatía no se puede basar solo en buenas intenciones, sino en revisar nuestros propios privilegios.
Un reconocimiento que visibiliza la discapacidad, dentro de una sociedad donde todos tenemos alguna carencia física o emocional.

El Goya Internacional fue para Susan Sarandon, que pronunció un discurso muy emotivo: “El futuro es una sucesión infinita de presentes, y vivir hoy en este presente, como nosotros pensamos que los seres humanos deben vivir desafiando todo lo malo que nos rodea, es, per se, una maravillosa victoria”.
Uno de los momentos más bonitos de la noche fue cuando, tras recibir el Goya a Mejor Canción Original por Flores para Antonio, Alba Flores cantó: “Prometo ver la alegría, escarmentar de la experiencia, pero nunca, nunca más usar la violencia”.
Como dijo Gonzalo Suárez al recibir el Goya de Honor: “El cine es el último reducto con el que podemos soñar despiertos”. Pues sigamos soñando…
















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