“Raíces y brotes”, sembrar para crecer

Nada me gusta más que empezar el año con “Raíces y Brotes”, un proyecto para cuidar lo que de verdad importa: nuestro hábitat. 

La etóloga inglesa Jane Goodall, pionera en el estudio de los chimpancés salvajes, fundó hace unos años el Instituto Jane Goodall y el programa “Roots & Shoots”, con el objetivo de hacer del mundo un lugar mejor para todos. 

La iniciativa está abierta a quien quiera formar su propio grupo medioambiental: centros escolares, comunidades, amigos, compañeros de trabajo… En su web www.raicesybrotes.com. y RRSS podéis encontrar toda la info, inspiración, conferencias, actividades y talleres.

En nuestro pueblo, Olmeda, se ha creado un grupo medioambiental de “Raíces y Brotes”, liderado por @taticirlis para continuar el legado de Goodall y concienciar a pequeños y mayores de la importancia de cuidar nuestro entorno y a todos los seres vivos que vivimos en él. Podéis seguir la agenda en @olmeda_ryb:somos_naturaleza.

“Raíces y brotes” en BioNatura Olmeda

Hace unos días, dentro de este programa, asistimos a una actividad de Educación Ambiental en el Vivero de BioNatura Olmeda, de la mano de Rebeca Sandoval, activista medioambiental y cofundadora de Biodiversity Alliance.

El tema fue la “Biodiversidad y conservación de especies en peligro de extinción“, como los osos, linces, rinocerontes, elefantes… Aprendimos mucho sobre el pangolín y el comercio ilegal para vender su carne y sus preciadas escamas. También sobre la importancia de no tener animales exóticos como mascotas, fuera de su hábitat y lugar de origen.  

Charla-taller de Biodiversity Alliance

Investigando sobre estas especies y leyendo libros de naturaleza, os comparto una idea que me parece importante: en la naturaleza todo está relacionado y la extinción de animales puede provocar cambios en el mundo vegetal.

Uno de los animales que más relaciones tiene con especies vegetales es el elefante. Y muchas semillas de la flora africana necesitan el sistema digestivo de los paquidermos para poder germinar. Por ejemplo, el Omphalocarpum elatum (una fruta con forma de ombligo) crea vínculos estables con los animales.

La especie es originaria de África central y resulta inconfundible, ya que el enorme árbol (que puede medir 30 metros y llegar a tener un tronco de 80 cm de diámetro) produce unos voluminosos frutos de 2 kg que crecen directamente del tronco. Su singularidad es que sus frutos son casi indestructibles, ya que están cubiertos por una coraza que ningún animal, salvo el elefante, es capaz de romper. La técnica que emplean para hacerlo se ha documentado hace poco: los ensartan con un colmillo para partirlos, haciendo presión con el suelo y la base del árbol. Curiosamente, es el sonido de los frutos pesados al caer al suelo lo que llama la atención de los animales de la selva, que acuden rápidos al banquete.

Un procedimiento complejo que ningún otro animal puede hacer y es sin duda más necesario que matar elefantes para traficar con el marfil, como elemento decorativo. Si los elefantes se extinguieran, esta planta también lo haría. Las especies vivas forman parte de un “todo” que debemos proteger. Por eso es tan importante SEMBRAR para CRECER.

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