La envidia femenina

La envidia es un sentimiento universal que podemos sentir todos los seres humanos, pero en el caso de las mujeres, la envidia femenina, es una herida ancestral y colectiva.

Las culturas antiguas eran matriarcales y estaban centradas en las diosas. Las mujeres vivían en comunidad, criaban juntas, menstruaban juntas y se reunían en círculo alrededor del fuego, para transmitir historias, tejer, cantar, cocinar, y sostenerse las unas a otras. El poder femenino era colectivo y cíclico, no competitivo. Cada mujer representaba un rol (la madre, la curandera, la doncella, la sabia) y en este contexto no había envidia, sino admiración por los dones que mostraban las otras.

Hace unos 5.000, con la llegada del patriarcado, el poder se centralizó en los hombres, pasando a ser vertical y jerárquico. Las mujeres fueron separadas de sus espacios rituales y espirituales. Educadas para ser sumisas y depender del hombre para sobrevivir, buscando la aprobación masculina. Se sembró la idea de que solo una podía ser la elegida, la más bella o la más pura. Y así nació la competencia femenina y la envidia. 

En el cuento de Blancanieves“, la madrastra le pregunta al espejo: ¿Quién es la más guapa del reino? Su respuesta genera ira y envidia.

Durante siglos, las mujeres fueron perseguidas por su saber y su poder, por ser diferentes, sensibles e intuitivas. Para salvarse incluso debían delatar a otras mujeres y de ahí viene esa herida colectiva

En la actualidad, las redes sociales y la cosificación de la mujer sigue impulsándonos a la perfección y a la envidia, dentro de un sistema que nos separa de nuestra esencia, autoconocimiento y autoestima.

Debemos recuperar los círculos de mujeres, para sanar heridas colectivas, recuperar el vínculo perdido, celebrar los éxitos y acompañar tristezas y derrotas. Contar historias que inspiren, despierten la admiración, el respeto, el cuidado, la intuición y la sensibilidad femeninas. 

Hoy, los círculos de mujeres están resurgiendo como un lugar seguro donde ser escuchadas sin juicios ni jerarquías, desde el corazón, para conectar con con lo más profundo de nosotras mismas.

La psiquiatra y analista jungiana Jean Shinoda Bolen, en su libro “El Millonésimo Círculo” nos recuerda que cuantas más mujeres nos reunamos en círculos conscientes, antes despertará el cambio cultural capaz de transformar al mundo.

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Mujeres que Vuelan